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Los eventos organizados por el ONS y la ANEEL muestran cómo se prepara el sector eléctrico brasileño para los efectos de El Niño en 2026 y para fenómenos climáticos cada vez más extremos.
Resilion7 min de lectura

En las últimas dos semanas, el ONS (el operador del sistema eléctrico de Brasil) y la ANEEL (el regulador del sector eléctrico) realizaron eventos para discutir los efectos del fenómeno de El Niño, que se está iniciando, sobre el sector eléctrico brasileño (SEB). Agentes de todos los segmentos, incluida buena parte de las empresas de transmisión, participaron masivamente, lo que muestra la relevancia del tema y la preocupación por prepararse para eventos climáticos extremos. Estos eventos también dejan claro que la resiliencia climática está en lo más alto de la agenda regulatoria y operativa del SEB.
Tuve la oportunidad de participar en ambos y a continuación comparto un resumen de los principales mensajes y sus implicaciones para los operadores de transmisión de energía. Las grabaciones de los eventos están en los enlaces de abajo:
ONS - Reflexos do Fenômeno El Niño no Sistema Interligado Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=a2sTblxMNyA
ANEEL - Super El Niño e a resiliência do Setor Elétrico Brasileiro: https://www.youtube.com/watch?v=t2MyeAG_Qh0
Un El Niño histórico
Diapositiva de la presentación del ONS sobre los efectos típicos de El Niño en la precipitación y la temperatura en Brasil
Los meteorólogos que expusieron en el evento fueron unánimes en el diagnóstico: tendremos un El Niño histórico. La NOAA (la agencia meteorológica de Estados Unidos) indica, en su último informe sobre el tema, una probabilidad superior al 90% de que el evento se clasifique como Muy Fuerte (es decir, con un índice El Niño de anomalía de temperatura superior a 2,0℃ en cierta sección del océano Pacífico) y una probabilidad del 69% de que supere a todos los eventos registrados desde 1950. Varios expositores lo compararon con otros episodios de El Niño de gran magnitud de nuestro pasado reciente, como el de 1997-98 y el de 2015-16.
Los meteorólogos también explicaron cómo El Niño altera los patrones de circulación de la atmósfera global y cómo afecta de manera distinta, y muchas veces opuesta, a diferentes regiones del planeta. En Brasil, los efectos más consistentes son la reducción de las lluvias en las regiones Norte y Nordeste, que puede derivar en sequías severas, y el aumento de las lluvias y de las tormentas intensas en la región Sur. En el Sudeste y el Centro-Oeste los efectos varían de un El Niño a otro y son más difíciles de prever. Las lluvias en el Sudeste, por ejemplo, no guardan una correlación fuerte con la ocurrencia de El Niño. En cambio, hay una tendencia global a que las olas de calor sean más frecuentes en años de El Niño, y los modelos meteorológicos ya las anticipan para fines de este año en gran parte de Brasil.
Hay que señalar, sin embargo, que existe una incertidumbre importante sobre los efectos concretos de El Niño en curso. Eventos extremos como las inundaciones de 2024 en Rio Grande do Sul resultan de una combinación de factores, muchos de ellos difíciles de prever con anticipación. También es difícil precisar dónde se darán los eventos de mayor impacto. En resumen, el mensaje es: "Abróchense los cinturones, pero no sabemos cuándo ni dónde exactamente llegará la turbulencia."
Impactos en la transmisión
En el segmento de transmisión, los impactos que más destacaron los participantes son:
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Vientos extremos, capaces de derribar torres de transmisión: estructuras dimensionadas para vientos de alrededor de 100 km/h están siendo expuestas a vientos de más de 200 km/h, como en un evento reciente que derribó 17 torres de transmisión (además de 58 de distribución) en la región de Ribeirão Preto-SP. Un ejecutivo de CPFL, por ejemplo, contó que nunca había visto un nivel de destrucción así hasta ese episodio. Enfrentar estos eventos exige un cambio de paradigma: evitar el 100% de los impactos no es económicamente viable por el alto costo de los refuerzos estructurales, así que tiene más sentido invertir en acelerar el restablecimiento, como veremos más adelante. Con El Niño, las regiones que más atención despiertan son la región Sur y parte del Sudeste y del Centro-Oeste, que muchas veces sufren los mismos fenómenos.
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Incendios forestales, la segunda causa de desconexiones en la transmisión, solo superada por las condiciones climáticas adversas. En el evento se subrayó que los incendios no son un fenómeno meteorológico, ya que tienen causas antrópicas: la vegetación en Brasil no se quema espontáneamente, y el fuego casi siempre lo provoca una acción humana deliberada. Sin embargo, las sequías prolongadas, como las proyectadas para las regiones Norte y Nordeste con El Niño, y las altas temperaturas favorecen la propagación de los incendios. Los operadores de transmisión de buena parte de Brasil deben estar atentos y anticiparse a este riesgo, en especial en la estación seca de 2027, que comenzará después de meses de lluvias por debajo del promedio histórico.
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Inundaciones, también asociadas a tormentas severas, que pueden causar daños graves, en particular en las subestaciones. En años de El Niño, la región Sur es la que exige más atención frente a este tipo de evento, sobre todo en los meses de primavera. El riesgo es tan relevante en algunas localidades que se estudia trasladar subestaciones enteras.
Además de estos, El Niño puede tener otros efectos en la operación de la transmisión, como un aumento de la carga, que afecta el factor de utilización de las líneas, y una menor navegabilidad en la región Norte, lo que dificulta el acceso para las labores de construcción y mantenimiento.
Cómo se están preparando los operadores
En el evento de la ANEEL hubo un panel con cuatro grandes transmisoras (Axia, ISA Energia, State Grid y TAESA), que presentaron sus iniciativas de preparación para El Niño y de resiliencia operativa en términos más amplios. En resumen, los puntos principales fueron:
- Centros de monitoreo robustos, alimentados por pronósticos meteorológicos de calidad y por información en tiempo real de los activos, son fundamentales en un contexto de inestabilidad climática. La representante de Axia, Lilian Queiroz, mencionó una inversión de más de R$ 100 millones para crear dos centros de monitoreo (climático y de activos). El representante de TAESA, Luis Alves, destacó el proyecto de I+D+i Climatech, que busca crear el mayor ecosistema compartido de inteligencia climática de Brasil.
- Planes de contingencia detallados para un restablecimiento acelerado. Con el aumento de la frecuencia de los eventos extremos y la imposibilidad de evitar el 100% de ellos, prepararse para un restablecimiento rápido mediante planes de contingencia detallados se vuelve esencial. El representante de ISA, Bruno Isolani, comparó el proceso de reposición de torres con un pit stop de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y cada movimiento debe estar coordinado. Las empresas citaron acciones de preparación como el adelanto de mantenimientos, la revisión de la cantidad y la ubicación de repuestos, contratos marco de emergencia con empresas de transporte aéreo y de grúas, simulacros de emergencia y acuerdos de cooperación entre agentes (en particular la Resolución Normativa 1137/2025 de la ANEEL, que permite la cesión de recursos entre empresas en caso de emergencia).
- Adopción de nuevas tecnologías como palanca de resiliencia. Los operadores mencionaron el uso de IA para el pronóstico meteorológico y la predicción de fallas, la inspección inteligente con drones, cámaras con visión por computadora para identificar incendios y el monitoreo de focos de incendio y franjas de servidumbre a partir de la interpretación de imágenes satelitales. Como señaló Sandoval Feitosa (ANEEL), las inversiones en refuerzos físicos no resuelven el problema por sí solas: el próximo salto en resiliencia vendrá de la predicción y la anticipación.
Diapositiva de la presentación de Jorge Bauer, de State Grid, sobre los componentes de los Planes de Contingencia
Conclusión
El Niño de 2026 se inscribe en un contexto más amplio de cambio climático que está aumentando de forma drástica la frecuencia y la intensidad de los eventos extremos. El fenómeno en curso acentúa estos efectos y refuerza la urgencia de ciertas acciones, pero las inversiones en anticipación y resiliencia ya estaban en lo más alto de la agenda de prácticamente todos los agentes del sector eléctrico. No hay duda de que adaptarse al clima será un desafío permanente para el sector de infraestructura en el siglo XXI. Afortunadamente, en los eventos del ONS y la ANEEL pude comprobar que ya se dieron pasos importantes: la comprensión profunda de los fenómenos climáticos, la revisión de los procesos operativos, el uso de tecnología y la coordinación sectorial se están consolidando como prácticas del sector. En Resilion, nuestro papel es apoyar ese camino con visibilidad en tiempo real e inteligencia predictiva, porque en un escenario climático cada vez más volátil, quien ve antes decide mejor.
Felipe Figueiredo | General Manager Resilion