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Los sensores en torres, junto con la inteligencia artificial y los datos de mantenimiento, están cambiando la gestión de las líneas de transmisión. Conozca cómo ha evolucionado esta tecnología y cómo Resilion convierte datos aislados en inteligencia predictiva para anticipar riesgos y proteger los activos.

Resilion6 min de lectura

La infraestructura de transmisión de energía en Brasil enfrenta un aumento en la frecuencia de eventos climáticos extremos, de colisiones con maquinaria agrícola y de acciones criminales. Estas amenazas provocan en promedio 21 caídas de torres al año, con pérdidas que suman decenas de millones de reales por evento entre reparaciones y multas.

Hoy los operadores tienen una visibilidad limitada de lo que ocurre en sus líneas de transmisión. Las subestaciones cuentan desde hace años con algún nivel de sensado, pero las empresas de transmisión tienen pocos “ojos y oídos” recogiendo información a lo largo de los miles de kilómetros de sus líneas.

Para monitorear los riesgos con mayor detalle y adoptar una gestión proactiva, las empresas de transmisión han empezado a instalar sensores en las propias líneas, ya sea en las torres o en los cables conductores. Este nuevo modelo de monitoreo permite prever las fallas antes de que ocurran, con la Inteligencia Artificial (IA) como motor de esa transición hacia lo predictivo.

Estado del arte del sensado

Convertir las líneas y torres en fuentes de datos estratégicos depende de un ecosistema de tecnologías de sensado que ha avanzado rápido en los últimos años.

Aunque la adopción a escala todavía es incipiente en el sistema de transmisión brasileño, el mercado ya ofrece soluciones consolidadas para monitorear desde la integridad estructural hasta las amenazas de seguridad.

La siguiente lista resume las principales familias tecnológicas y su impacto directo en la gestión del activo.

  • DLR (Dynamic Line Rating): tecnología que recalcula en tiempo real la capacidad térmica de la línea a partir de la temperatura del conductor y las condiciones ambientales, y permite aumentar la capacidad de la línea entre un 10% y un 40%. Está ampliamente monetizada en mercados como Estados Unidos y Europa, pero en Brasil todavía no tiene reconocimiento tarifario.

Clave para la gestión: El verdadero avance en resiliencia no está en adoptar sensores de forma aislada, sino en poder integrarlos. Los datos meteorológicos locales, cruzados con la vibración estructural y con los datos de diseño y mantenimiento, permiten a la transmisora identificar cuáles son los activos más expuestos y vulnerables.

Evoltz en esta historia

Las torres de transmisión se diseñan para resistir los vientos registrados históricamente, pero las caídas recientes demuestran que los eventos extremos están ignorando los manuales. Evoltz, la transmisora fundadora de Resilion, sufrió algunas caídas de torres causadas por vientos por encima de los límites de diseño, además de colisiones de maquinaria agrícola y sabotaje.

Para enfrentar estos desafíos, la empresa vio la necesidad de entender mejor los riesgos y de monitorear en tiempo real con sensores. Así comenzó un proceso de I+D que culminó en el lanzamiento de Resilion en 2025.

(Imagen tomada con un dron de Evoltz en una de sus torres de transmisión)

Energía del Norte al Sudeste

El foco central de este ciclo de I+D fue la línea de transmisión Norte Brasil Transmissora de Energia (NBTE), un activo estratégico de corriente continua con 2.412 km de longitud y un total de 4.339 torres.

¡La NBTE es la tercera línea de transmisión más grande del mundo! Imagine la complejidad de mantener este activo funcionando sin interrupciones, evitando caídas de torres o desconexiones.

El proyecto consistió en implantar infraestructura experimental y de monitoreo a lo largo de la línea, con la instalación y operación de 15 estaciones meteorológicas para recoger datos ambientales, además del desarrollo de “SMART TRANSMISSION TOWER”, un proyecto de I+D de la ANEEL (el regulador del sector eléctrico de Brasil) que contó con una inversión de R$ 3,6 millones para crear prototipos de monitoreo en tiempo real. Estos prototipos tenían una instrumentación experimental compuesta por cámaras con visión nocturna y sensores de vibración, ruido y desplazamiento angular, y usaban redes GSM y satelitales para transmitir los datos desde las torres.

La iniciativa logró validar la eficacia de los sensores de vibración y las cámaras para captar señales de eventos críticos, como vientos extremos, vandalismo y colisiones. Además, comprobó que transmitir datos directamente desde las torres es técnicamente viable en el entorno operativo.

Del aprendizaje a la evolución de Resilion

Aunque los resultados iniciales fueron positivos, el estudio de caso reveló barreras críticas para una implementación masiva, como el alto costo de una solución basada en cámaras y estaciones meteorológicas completas, que resultó inviable para miles de torres.

Además, la dependencia de la conectividad GSM y satelital generaba altos costos operativos y zonas sin cobertura en regiones remotas. Y sin algoritmos de Inteligencia Artificial que interpretaran los eventos de forma automática, el sistema se limitaba a un monitoreo puntual, sin capacidad de emitir alertas predictivas a escala.

Activos más inteligentes

El verdadero salto en resiliencia operativa llega cuando dejamos de monitorear sensores aislados y pasamos a gestionar el riesgo real de cada estructura.

Para que todo ese volumen de datos (meteorológicos, de visión por computadora, acústicos y de vibración) tenga sentido, hace falta una plataforma integrada que no solo reúna las lecturas, sino que las cruce directamente con la vulnerabilidad y el historial de cada activo.

Esto significa que el sistema entiende la ingeniería de cada torre: sabe si es atirantada o autosoportada, qué altura tiene y para qué límite de viento fue diseñada. Y va más allá: la plataforma utiliza los datos de mantenimiento del activo y relaciona la última visita técnica, el nivel de tensión medido en los tirantes y la resistencia del aislamiento con las amenazas climáticas en tiempo real.

La conclusión práctica de este cruce inteligente de datos es simple, pero revolucionaria. El operador deja de ver en el panel solo el valor frío de una medición y pasa a entender, con precisión y de forma predictiva, el impacto real que esa lectura tendrá sobre la integridad de la red.

Todo en una sola plataforma

Esta visión integrada alcanza su máxima eficiencia con Resilion, que reúne todas estas capas de inteligencia en una única plataforma centralizada.

Al unificar el sensado de la línea, el monitoreo meteorológico y el diagnóstico con inteligencia artificial, Resilion elimina los silos de información que históricamente fragmentaban la gestión de activos.

El resultado es un entorno operativo donde el dato en bruto se procesa y se contextualiza automáticamente, y el gestor puede ver el estado de salud de todas las torres en una interfaz simple e intuitiva.

La complejidad técnica de la red se traduce en claridad estratégica, lo que garantiza que cada alerta emitida sea, de verdad, un apoyo decisivo para mantener la infraestructura de transmisión operando con seguridad y resiliencia.

¿Está su operación lista para dejar de reaccionar ante las fallas y empezar a predecirlas?

Siga nuestra serie de artículos sobre resiliencia en el sector de transmisión o comuníquese con nuestros especialistas para entender cómo la inteligencia predictiva puede blindar sus activos.